El Bus Nàutic de Palma seguirá adelante. La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) trabaja ya en las soluciones necesarias para garantizar la continuidad de este proyecto estratégico después de la sorprendente renuncia de la UTE encabezada por TUI, que se ha retirado del procedimiento pese a haber presentado, defendido y ratificado previamente la viabilidad técnica y económica de su propia oferta.
La decisión de TUI ha colocado inesperadamente el proyecto en una situación compleja y ha dejado a la APB sin el operador seleccionado después de meses de tramitación. Una retirada que contradice los compromisos asumidos por la propia empresa durante el concurso y que obliga ahora a la APB a rehacer parte de un procedimiento que se encontraba ya muy avanzado.
En cualquier caso la Autoridad Portuaria ha reaccionado desde el primer momento para evitar que esta decisión empresarial frustre la puesta en marcha de una iniciativa en la que lleva tiempo trabajando y que considera prioritaria para avanzar hacia una movilidad más sostenible en Palma.
La Autoridad Portuaria prepara ya un nuevo concurso público, que se elevará al Consejo de Administración en la próxima sesión del mes de septiembre, para seleccionar un nuevo operador. La APB asume así el esfuerzo de reconducir una situación provocada por la retirada de TUI y preservar el futuro de un proyecto estratégico para la ciudad.
Una renuncia difícil de justificar
La APB considera especialmente grave y difícil de justificar la decisión de TUI por los términos y el momento en que se ha producido. La UTE concurrió voluntariamente al concurso, aceptó sus condiciones y elaboró una propuesta técnica y económica sobre la que debía haber realizado sus propios cálculos de viabilidad antes de comprometerse a prestar el servicio.
Además, el 27 de enero de 2026, TUI ratificó expresamente su oferta y garantizó que dispondría de los medios humanos y materiales necesarios para prestar el servicio: cuatro embarcaciones, diez patrones y 22 marineros. Dos meses después, el 30 de marzo, la Comisión Técnica seleccionó su propuesta al considerarla una solución “suficientemente ventajosa y económicamente viable”.
Pese a ello, apenas unos meses después de esa ratificación, TUI cambió de posición y comenzó a plantear dificultades relacionadas con el mercado de arrendamiento de embarcaciones y con el despliegue operativo contemplado en su propia propuesta. Finalmente, el 3 de agosto comunicó unilateralmente su decisión de abandonar el procedimiento.
La contradicción resulta evidente. TUI presentó un proyecto, construyó sobre él su oferta económica, certificó formalmente su capacidad para ejecutarlo y ratificó su viabilidad para, pocos meses después, retirarse alegando dificultades relacionadas precisamente con elementos que formaban parte de su propia planificación empresarial.
La APB considera que este cambio de posición supone una quiebra de las expectativas generadas por la empresa durante el procedimiento y resulta especialmente difícil de asumir en una licitación pública que exige rigor y responsabilidad en los compromisos adquiridos.
Las circunstancias alegadas por TUI no responden a modificaciones introducidas posteriormente por la APB ni a deficiencias sobrevenidas del modelo licitado. Se refieren a cuestiones vinculadas al mercado de arrendamiento de embarcaciones, a la organización de los medios y al despliegue operativo del servicio, aspectos que corresponden a la planificación empresarial del licitador y forman parte del riesgo que asume al presentar una oferta.
Por tanto, la situación en la que queda ahora el procedimiento no puede atribuirse al diseño del concurso ni a la actuación de la APB, sino a la decisión de TUI de apartarse de una oferta que había presentado voluntariamente y cuya viabilidad había defendido y ratificado expresamente.
La renuncia resulta todavía más difícil de comprender por el momento elegido. TUI decidió retirarse cuando el procedimiento se encontraba todavía en fase de información pública y sin esperar siquiera a conocer el condicionado definitivo de la concesión que debía trasladarle la APB.
Su retirada anticipada frustró así la culminación del procedimiento inicialmente previsto y dejó sin efecto meses de trabajo administrativo antes de agotar las propias garantías que ofrecía la tramitación.
La APB responde y garantiza el proyecto
Frente a la situación generada por la renuncia de TUI, la respuesta de la Autoridad Portuaria ha sido mantener intacto su compromiso con el Bus Nàutic y activar inmediatamente las alternativas necesarias para sacarlo adelante.
La APB trabaja ya en la preparación de un nuevo concurso que se elevará al Consejo de Administración de este mismo mes de septiembre para seleccionar al futuro operador con todas las garantías.
De este modo, la retirada de TUI obligará a rehacer parte del camino administrativo, pero no impedirá que el proyecto continúe adelante.
La APB considera que esta es la respuesta que exige un proyecto de interés para la ciudad: actuar con rapidez, buscar alternativas dentro de sus competencias y evitar que una decisión empresarial sobrevenida termine perjudicando a los ciudadanos y usuarios del puerto.
Una apuesta estratégica por la movilidad sostenible
El Bus Nàutic es mucho más que un nuevo servicio portuario. Forma parte de la estrategia de la APB para aprovechar el mar como una alternativa de movilidad y contribuir a reducir la presión del tráfico rodado en el entorno del puerto de Palma.
La Autoridad Portuaria lleva tiempo trabajando en este modelo, que permitirá conectar por vía marítima diferentes puntos del puerto y ofrecer a ciudadanos, trabajadores y usuarios una alternativa complementaria al vehículo privado.
Precisamente por su importancia, la APB considera especialmente grave que TUI haya puesto en riesgo la planificación prevista después de haber asumido unos compromisos concretos y de haber ratificado expresamente la viabilidad técnica y económica de la oferta con la que resultó seleccionada.
La Autoridad Portuaria lamenta una renuncia difícil de comprender, basada en circunstancias vinculadas a la propia planificación empresarial del adjudicatario y que obliga a rehacer un procedimiento que se encontraba ya en una fase avanzada.
La renuncia de TUI ha supuesto un importante contratiempo, pero no ha conseguido frenar el Bus Nàutic. La capacidad de reacción de la APB permitirá mantener la hoja de ruta de un proyecto estratégico y avanzar hacia su puesta en marcha a la mayor brevedad posible.